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viernes, 9 de diciembre de 2011

Suplente de suplentes, José Alfredo Castillo.

En el año 2.001 en el lapso de tres meses, una rutilante y excepcional campaña hacen que un joven que hacía sus pininos en el futbol, gracias a su talento innato y la confianza dada por su entrenador adquiera la relevancia que ameritaba. Saca practicamente, gracias a su performance campeón a su equipo Oriente Petrolero a punta de goles. Se convierte en goleador del mundo y su fama le permite salir a jugar al exterior. La prensa y el mundillo futbolístico boliviano se preciaba de haber encontrado un ídolo que tenía mucho para dar y poner al futbol boliviano en la palestra en el contexto internacional. Calidad le sobraba.
Pasea su futbol por Mexico, sin éxito, a pesar que se le dió más de una oportunidad, juega en Chile, se entrena, sin debutar en un equipo argentino, va a Europa, viene por Brasil, donde aparentemente adquiría forma y demostraba mejoría en su rendimiento. Va a China y otros lugares fuera de Bolivia.Entre una y otra excursión en el exterior, vuelve a equipos bolivianos, donde relativamente demuestra su habilidad y talentos, sobre todo al principio cuando vuelve a Oriente y luego en una Copa Libertadores reforzando a Bolívar.
Pasa por la selección boliviana sin éxito. Las noticias cada vez son más frecuentes por su bajo rendimiento y su indisciplina, con cuya fama arrastraba desde sus inicios, según se decía problemas de alcohol. Llega incluso a involucrarse en un caso de doping positivo.
Desde aquel 2.001, en que recuerdo puse de mi parte para lograr su transferencia a los Tecos de Mexico, por la que sufrí un golpe duro, al ser practicamente engañado por la persona que me colaboró en la gestión y se llevó a sus arcas la importantes ganancias generadas por dicha operación, todo el brillo y la esperanza depositada en aquel muchachito con apenas 20 años y con una hermosa e importante trayectoria desde su formación en la Tahuichi, que hacía presagiar el éxito deportivo, más alla de lo económico que con ésa transferencia ya lo consolidaba se vino abajo.
No se si no se lo acompañó en el momento justo, se lo dejó librado a su suerte, con muchos quintos en el bolsillo o no se dejó acompañar. Alguien hizo en un momento dado un comentario El  Deber, titulado Castillo de Naipes, donde ya avisoraba y comentaba el mal andar del entonces promesa y esperanza del futbol boliviano.
Sin duda alguna despues de las brillantes y hasta ahora igualadas figuras de la selección boliviana del 94, Castillo se perfilaba, y se quedó en el camino para ser el sucesor del título de emblema del futbol boliviano.
Fue una pesadilla su trayectoria posterior a ésos tres meses de efervecencia en la que sacó a Oriente campeón. Nunca más brilló, siempre que se habló de él fué normalmente por su conducta o baja actuación en los encuentros. Una lástima.
Más duro de digerir para mí sin embargo a sido verlo ahora en su úlimo intento, jugando en Bolivar donde ni por asomo demuestra algo de su ponderado talento innato no aprovechado. Es suplente, bueno decía yo, adelante tiene a Ferreira que está en su momento, pero si tiene una oportunidad en el equipo celeste, agarra la titularidad y a punta de goles vuelve. Nada que ver. En el último encuentro, más sorpresa. Bolivar juega con un equipo casi alterno frente a Strongest, no aparece en el equipo titular y sí, entra en el segundo tiempo en reemplazo de un medicore jugador colombiano que  ha jugado muy poco en el primer plantel. Resulta ser suplente del suplente. Que pena por José Alfredo Castillo.
Así fue su aparición en Oriente Petrolero

En Viru Viru posa con un hincha, mi hijo Waldemar que fue a despedirlo cuando se iba por primera vez a los Tecos.

Así lo ponderaba la prensa en sus incios

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